Casi nada en la página
Autor reduce la carta a lo mínimo. Todo va en minúsculas, en Manrope, una palo seco geométrica de trazo limpio, a cuerpo pequeño. El nombre del local va con las letras muy separadas; debajo, un subtítulo diminuto y una línea vertical fina que baja hacia los platos.
Los títulos de sección son versalitas grises, pequeñas y espaciadas, casi un susurro. Los platos se centran, con la descripción debajo y el precio al final tras un guion largo, sin columnas. Al pie, un punto marca el final de la carta.
La carta que encaja
Restaurantes gastronómicos, menús degustación y cocina de autor con carta corta. Escribe los platos como se escriben en ese mundo: el producto principal y dos o tres elementos, sin adjetivos. Cuanto más corta la carta, mejor luce: el tamaño de letra crece cuando hay pocos platos, y el blanco hace el resto.
Con una carta de cuarenta platos el estilo se diluye. Para eso hay opciones con más estructura, como Brasserie, o con el mismo espíritu y más presencia, como Sumi.
Formatos donde luce
- A4 slim (140 × 297): una columna centrada, alta y estrecha.
- A4: con mucho margen alrededor.
- Cuadernillo: con portada, para cartas algo más largas sin perder el aire.
- Menú del día en A5: cada plato en su línea y el precio al pie.
Que la letra sea pequeña no exime de lo obligatorio: los alérgenos van junto a cada plato en iconos o números discretos, con su leyenda al pie.
Consejos para sacarle partido
- Funciona con cartas cortas: un menú degustación o una carta de quince platos.
- Escribe los platos como un menú de autor: producto principal y dos o tres elementos («tomate, fresa, albahaca»).
- Si la sala tiene poca luz, cambia el gris del acento por uno más oscuro para ganar contraste.
- Imprímelo en papel de buen gramaje: el diseño es tan sobrio que el papel se nota.
Colores, tipografías, columnas y formato se cambian en el editor sin perder el estilo. Funciona en A4, A4 estrecho, A5, cuadernillo, tríptico, A3 e imagen para redes.

